Las afecciones hereditarias, las enfermedades subyacentes, algunos tratamientos capilares y otros factores pueden provocar la caída del cabello tanto en hombres como en mujeres. Las personas con riesgo de sufrir caída del cabello o que ya la están experimentando pueden combatirla realizando algunos cambios sencillos en su estilo de vida.
Come alimentos nutritivos.
El consumo de alimentos con determinados nutrientes puede ayudar a promover el crecimiento saludable del cabello. Las proteínas, presentes en las carnes, los productos lácteos, las legumbres y los frutos secos, ayudan a mantener el cabello fuerte y evitan que se vuelva quebradizo. Los ácidos grasos omega-3, presentes en el salmón y otros pescados grasos, las nueces y los aguacates, ayudan a mantener el cabello hidratado y saludable. Obtener suficiente hierro de alimentos como las espinacas, la carne roja, el pollo, el brócoli y las lentejas ayuda a reducir el riesgo de caída del cabello. Las vitaminas A, B, C y E, que se encuentran en las zanahorias, las batatas, los frutos secos, los arándanos, las naranjas y el brócoli, son antioxidantes que ayudan a reducir el daño celular y favorecen el crecimiento de un cabello sano.
Limita o evita los peinados y tratamientos dañinos
Las permanentes, las tenazas y los tratamientos con aceite caliente pueden dañar el cabello y aumentar el riesgo de caída. Estos tratamientos pueden provocar inflamación en los folículos pilosos, lo que puede dar lugar a la caída del cabello. Elija tratamientos capilares más suaves para ayudar a mantener el cabello en buen estado y reducir su caída. Llevar el cabello recogido en un moño apretado, una cola de caballo o una trenza con frecuencia puede aumentar el riesgo de padecer una afección conocida como alopecia por tracción. Esta afección se produce cuando se tira del cabello desde la raíz de forma habitual. Deje el cabello suelto o llévelo recogido en colas de caballo más sueltas y otros peinados para reducir la tracción.
Reducir los niveles de estrés
Estar sometido a mucho estrés puede aumentar el riesgo de perder cabello. Esto puede deberse a cambios hormonales o cambios en los hábitos alimenticios de las personas que sufren estrés. Encontrar formas saludables de minimizar y controlar el estrés, especialmente de forma regular, puede ayudar a reducir el riesgo de pérdida de cabello. Tenga en cuenta que las formas perjudiciales de lidiar con el estrés, como fumar o beber, pueden debilitar el cabello y aumentar el riesgo de pérdida.
Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes para combatir la caída del cabello, existen otras opciones disponibles.
Comuníquese con el Centro Metropolitano de Venas y Estética al 914-295-2202 para obtener información sobre trasplantes capilares para hombres y mujeres.
